7 de julio de 2013

17) Gusto y olfato

EL GUSTO Y EL OLFATO.


El gusto es el sentido que nos permite diferenciar y saborear los distintos sabores cuando nos alimentamos y poder disfrutar de la alimentación de forma placentera. En este apartado comienzo por unos vídeos del gusto y del olfato para luego hablar de los dos porque suelen estar muy relacionados ya que para saber si una comida está buena necesitamos olerla, y para ello tenemos el sentido del olfato. 

Los sentidos del gusto y el olfato interactuan estrechamente para ayudar a los seres vivos a sobrevivir. Gracias a estos sentidos, es posible clasificar sustancias como comestibles o no. Un alimento en malas condiciones emite olores (sustancias químicas) que tenemos la capacidad de detectar y sabemos que nos pueden dañar, por lo cual, evitamos comerlo.

EL SENTIDO DEL GUSTO.
 Es el sentido que nos permite saborear. En forma  estricta está localizado en la boca, concretamente en la  lengua. Considerado de forma aislada, el sentido del  gusto sólo percibe cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Sin embargo, el ser humano es capaz de percibir un abánico muy amplio de sabores, como respuesta a la combinación sólo de algunos estímulos, entre ellos gusto, olor, textura y temperatura. El sentido del gusto se puede educar y potenciar y se relaciona con el olfato, la vista y el tacto.


 EL SENTIDO DEL OLFATO.
 Es el sentido que nos permite oler. Este sentido  comienza en los receptores nerviosos situados en la  parte alta del interior de la nariz. Ésta tiene varias  funciones primordiales: por una parte, es el órgano del  sentido del olfato, el hombre es capaz de diferenciar  entre dos mil y cuatro mil olores. Además, forma parte   de las vías respiratorias filtrando, calentando,    humedeciendo el aire que entra en nuestros pulmones  y expulsando materiales extraños recogidos por el  aire.   Con el olfato se perciben aromas y sustancias  que nos recuerdan o relacionan con imágenes,  sonidos, personas y situaciones del pasado.
A pesar de su sensibilidad (se captan muchísimos olores) el olfato es quizás el sentido que se adapta con mayor rapidez al medio. Hasta los olores más desagradables dejan de ser desapercibidos después de unos minutos. El sentido del olfato es una llave para nuestra seguridad, nos avisa cuando hay algún tipo de fuga, algún derramamiento, incendio, cuando el alimento está en malas condiciones, etc. El padecer pérdida en el sentido del olfato, puede además ser señal de otras serias condiciones de salud.

CON LA EDAD SE PRODUCEN CAMBIOS:

"Funcionamiento del gusto humano"
  • Disminuyen y se atrofian las papilas gustativas de la lengua y el nervio olfativo de la nariz.
  • Se reduce la capacidad para percibir los diferentes olores y sabores: ácidos, salados, dulces y amargos.
  • La producción de saliva es menor y se puede tener sensación de boca seca, problemas al tragar los alimentos masticados, problemas en la digestión o mal aliento (halitosis).
  • Se produce una pérdida de movilidad de lengua y labios y como consecuencia, dificultad para hablar, especialmente para pronunciar algunas letras o palabras. 
  • Los dientes se vuelven más frágiles, con deterioro de la raíz del diente y sequedad de las encías, con presencia de caries, inflamación o sangrado.
CUIDADOS DE LA BOCA:

  1. Realizar su limpieza después de cada comida y siempre que sea necesario, con cepillos suaves y pasta dental con flúor.
  2. Mezclar en un vaso antiséptico bucal y agua, a partes iguales, y enjuagarse la cavidad bucal. 
  3. Si las encías están muy sensibles, utilizar pasta especial desensibilizante, o limpiar con una gasa sobre la lengua de un lado a otro, para no provocar naúseas, el paladar, los laterales de la boca y encías.
  4. La prótesis dental, retirarla durante el sueño y limpiarla con agua y solución antiséptica, tantas veces como sea necesario. 
  5. Es importante mantener en buen estado la dentadura (limpia y bien ajustada), nos ayudará a una correcta masticación y digestión de los alimentos. 
  6. Es aconsejable revisar al menos una vez al año la boca y la dentadura, ya que puede afectar a la forma de alimentarnos.
  7. Hidratar los labios con vaselina o cacao.
  8. Restringir el consumo de café, refrescos con cafeína y bebidas alcohólicas, pues provoca la disminución de la producción de saliva.
  9. No fumar, el tabaco disminuye la sensibilidad a los sabores.
  10. Beber frecuentemente pequeños sorbos de agua a lo largo del día o incluso masticar pequeños trozos de hielo.
  11. Masticar chicle, aumenta la salivación, preferentemente sin azúcar.
  12. Consumir alimentos que fortalecen el sistema inmunológico, ricos en:

  • Potasio (vegetales de hoja verde y fruta).
  • Magnesio (cacao, avena, maíz, almendras, nueces, cacahuetes, mariscos, vegetales de hoja verde).
  • Calcio (leche y derivados, sardinas, vegetales de hoja verde y perejil).
  • Vitamina A (higado, pescado graso, yema de huevo, leche, queso, mantequilla, zanahoria, espinaca, brócoli, pera, naranja, col de bruselas, mango, melocotón y manzana).
  • Vitamina C (naranja, fresa, limón, col de bruselas, coliflor, grosellas, kiwi, melón y tomate).
  • Vitamina D (aceite de hígado de pescado, sardina, salmón, atún, hígado,  leche, mantequilla y yema de huevo).
  • Vitamina E (aguacate,  brócoli, ciruela, espinaca, espárrago, plátano y zanahoria).

"Funcionamiento de la nariz y olfato humanos"

CUIDADOS DE LA NARIZ.
  1. Mantener siempre sin mocos las fosas nasales. Se puede emplear suero fisiológico o agua  para deshacer la mucosidad sólida.
  2. Es conveniente taparse bien la nariz al toser y al estornudar para evitar contagios.
  3. Sonar la nariz de forma habitual, sin excesiva fuerza y utilizando pañuelos desechables, lavándose después bien las manos.
  4. Cortar el vello que crece en las fosas nasales.
  5. Evitar los ambientes cargados (evite el tabaco) y los cambios bruscos de temperatura. Proteger la boca y nariz del frío.
  6. Mantener las vías respiratorias húmedas bebiendo líquidos, humidificando el ambiente y realizando inhalaciones  de vapor.
  7. Ante los cambios del gusto y olfato, revisar la caducidad de los alimentos para prevenir intoxicaciones y envenenamientos.
  8. No inhalar solventes, ni químicos.
  9. Procurar no golpearse la nariz, pueden presentarse hemorragias o daños severos.

SI LE SANGRA LA NARIZ:

  • El sangrado produce nerviosismo. Debe intentar relajarse y calmarse. Respirar pausadamente por la boca.
  • Sentarse e inclinar el cuerpo y la cabeza ligeramente hacía delante, para evitar que la sangre se acumule en la garganta y le provoque náuseas, vómitos y diarreas. No tumbarse horizontalmente ni poner la cabeza entre las piernas.
  • Usar pañuelos de papel o toallitas húmedas para detener la sangre.
  • Apretar con el dedo pulgar e índice las dos partes blandas de la nariz contra el caballete duro que forma parte del puente de la nariz, durante más  de cinco minutos.
  • Si sigue sangrando, se debe proseguir apretando durante diez minutos más.
  • Una vez que se ha conseguido parar la hemorragia no hay que inclinarse, no hacer esfuerzos, no sonarse ni hurgar en la nariz durante unas horas.
Se debe acudir al profesional sanitario o una sala de urgencias: Si no logra parar la hemorragia, si se repite de forma frecuente, si sale mucha cantidad de sangre o si se hubiera producido tras un golpe o caída.








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